Ayer grabé el audio para compartirles una nueva herramienta. Y en la grabación me reía sola porque lo hice jugando.

Si leyeron mi bio ya sabrán que hace algunos años, harta de mi exagerada adoración a la seriedad, decidí hacer foco en la diversión.
Tenía el prejuicio de que sin la imagen ejecutiva, el ceño semifruncido y si hablamos con palabras fáciles lo que hacemos no es tan importante. Como si lo trascendente surgiera de asumir una personalidad lejana y dura.

Así es como me animé a grabar desde mi ser más lúdico, poner de ejemplo a mi marido (aún no me escuchó) y reírme mucho cuando terminé de hacerlo.

Coordiné acciones con la niñera de Romeo (mi hijo), me cambié y salí a la Universidad Torcuato Ditella donde trabajo como coach con los estudiantes del MBA.

Me esperaba un coachee lindo, brillante y muy cálido (me enamoro de cada uno de mis clientes). Él tiene una historia de superación muy inspiradora en la que no voy ahondar sin su permiso pero hay algo que quiero contar de nuestro encuentro: toda la alegría, la liviandad y su sonrisa se apagaban cuando hablamos de trabajo. No porque no le gustara lo que hace (observamos ese cambio en su actitud) sino por cómo tenía asociado la idea de empleo valioso al sacrificio.

En mi misión como coach quiero romper paradigmas. No necesito un taco acharolado para ser una gran hacedora (ejecutiva), ni perder la alegría porque les comparta una herramienta conversacional que es muy efectiva y útil cuando de coordinar acciones se trata.
No es necesario que mis clientes no tengan acceso al disfrute porque estamos hablando de “algo serio” , que vale hasta sacrificar la sonrisa (9 horas por día 5 días a la semana)

Así como él y yo todos en algún punto nos negamos a ser quienes somos porque tal cosa se hace con tal cara. O con tal ropa. O con tal emoción. Y elegimos un personaje para la aceptación en el ejercicio del rol.

Los estudios de productividad denotan que si la pasamos bien y trabajamos relajados somos más creativos, resolutivos y en definitiva efectivos. Carece de brillantez (a mi juicio) la idea de hay que ganarse las cosas con “sudor y lágrimas”. ¿Para qué?

Así en esta semana los invito a una doble observación:

En el audio vas a escuchar una herramienta muy poderosa con un desafío para desarrollar habilidades conversacionales
Con estas líneas te invito a que revises tu actitud frente esas actividades sobre las que existen mandatos de “con que cara” deben hacerse

Podemos ser muy responsables, comprometidos y grandes profesionales sin renunciar al disfrute. Doblete de juego semanal para todos.

Beso fuerte y hasta la próxima
Gabrielle