¿Te pasa que quisieras soltar algo y no te está siendo posible? Qué pasa el tiempo y seguis aferrado a eso que te duele? ¡Este post es para vos!

Cuando me formé como Coach Ontológico uno de los maestros hacía coaching en sala. Esto se trataba de exponer alguna inquietud personal voluntariamente y el Coach desafiaba esas ideas que sostenían la inquietud para acompañarte a un lugar más poderoso. De más alternativas. De poder personal.

Uno de esos coaching me llamó especialmente la atención. Una compañera tenía una historia muy triste y pesada. Había perdido un hijo. Por respeto no voy a dar detalles de cómo fue esa pérdida, sólo diré que ocurrió como consecuencia de la ceguera que a veces habitamos. Dónde nos olvidamos lo valioso de la vida para sostener violentamente ideales.

 

La cuestión es que esa circunstancia había pasado hacía muchos años, más de 20 y su relato de profundo dolor, su re-sentimiento (que significa volver a sentir) estaba intacto con todas las limitaciones que el resentimiento nos provoca.

El Coach entonces esbozó esta pregunta: “¿Para qué te sirve seguir ahí, en ese sufrimiento,  después de tantos años?” Ella y nosotros quedamos atónitos. ¿Nos sirve para algo? ¿Podrá ser? Después de superar la sorpresa y reflexionar unos momentos pudo identificar “premios” por estar sufriendo. 

 

En mi experiencia profesional también lo he corroborado muchas veces. Nos sirve.

No sostenemos historias, dolores, interpretaciones sin utilidad. Puede que no estés viendo en este momento que de alguna manera “te conviene” pero es muy importante hacerlo porque soltar, dejar ir, salir de ese sufrimiento implica estar dispuesto a pagar el costo de dejar de obtener esos beneficios que me brinda “mi desgracia”.

 

Asumir el protagonismo no siempre es fácil. Y quien te diga que puede sostenerse todo el tiempo y para todos los desafíos miente. Así y todo es necesario desarrollarlo.  Hacernos cargo de nuestra vida es nuestra naturaleza. Cuando lo hacemos nos sentimos poderosos y expansivos y cuando responsabilizamos a otro (persona o la vida misma) experimentamos impotencia, carencia, y en muchos casos sufrimiento.

Si la estamos pasando mal el problema es nuestro ¿De quién otro sería? ¿Y si tenemos un problema quién mejor que nosotros para encararlo? 

 

Así que voy a describir cuatro de esos beneficios que obtenemos cuando necesitamos perdonar y no lo hacemos.

 

Para soltar y volver a ser libre habrá que renunciar a estos:

 

  1. El resentimiento nos pone un lugar de “soy el justo”, soy el que hace “lo correcto”. Y el otro (o la vida) están equivocados. Si estoy apegado a estas ideas de justicia o muy identificado con “hacer lo correcto” tanto más difícil me será soltar y perdonar.
  2. Las historias dolorosas otorgan el beneficio de la simpatía de otros. Nos permitimos (porque “mirá lo que me pasó”) que otros nos acompañen y nos quieran. Obtenemos atención y aprobación.
  3. El resentimiento parece reforzar la autoestima (a largo plazo es una “debilidad”) porque nos hace sentir más poderosos, nos da la fuerza del enojo y el odio que la tristeza no puede darnos. En el resentimiento nos sentimos respaldados por la justicia y esto permite ocultar otros sentimientos (como las ganas de vengarnos o de que “la vida le haga pagar el daño causado”)
  4. El resentimiento me permite no hacerme cargo, no afrontar lo que me pasa y repartir culpas en los demás. Controlar a otros usando la culpa. Me evita asumir la responsabilidad sobre la parte que aporto a mi problema.

 

Si alguna circunstancia te está doliendo hace un tiempo prudencial (los duelos son inevitables) y sentís que otro es responsable de ese dolor, observate (sin juzgar, por favor) y quedate un rato con estas preguntas:

¿Para qué me sirve este apego? ¿Que beneficios estoy obteniendo de alimentar este sufrimiento? ¿Estoy dispuesto a renunciar a ese beneficio?

Y si estas dispuesto, dejar ir será una nueva posibilidad…

Revisar nuestras interpretaciones, el observador que estamos siendo, el lugar en el que nos estamos parando nos devuelve a nuestro poder. Tal vez te pueden interesar estos otros ingresos del blog y estoy a disposición para acompañarte a desarrollar tu mejor expresión en conversaciones de coaching individuales.

Hasta la próxima

Gabrielle

 

Photo credit: <a href=”https://www.flickr.com/photos/doscronopios/5459170197/”>A. Pagliaricci ♦</a> via <a href=”http://foter.com/re/904201″>Foter.com</a> / <a href=”http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/”>CC BY</a>