Hablemos de declarar un PROPÓSITO, tan ligado a desarrollar nuestra visión. ¿Hay algo más desafiante? (Me siento dichosa de cumplir con aquel compromiso de compartirles distinciones y herramientas valiosas desde mi web)

Me encanta la idea de que todos estamos acá “para algo”. Que tenemos una contribución única que hacer. Cada uno la suya. Y creo que esa contribución está en el centro de lo que más amamos dar. Eso que cuando lo comparto me hace feliz, me expande, me invita a fluir y a olvidarme del yo para experimentar el nosotros.

¿Te cuento un poco de mí?

Nací en una familia de universitarios en carreras tradicionales. Mis papás son médicos, tías bioquímicas, tíos abuelos también médicos (mis ancestros amantes a contribuir en la salud). Y en mis pares (hermanos y primos) las elecciones fueron más heterogéneas (emprendedurismo, abogacía, contabilidad, agronomía y hasta cine). Descubrir el coaching ontológico (que no tengo dudas que es un canal para vivir en mi propósito) fue un GRAN desafío después de haber elegido ciencias económicas para mí. Se me había ocurrido psicología antes de empezar la facultad y mi mamá opinó “estudia medicina para ser psiquiatra”. Le parecía poco psicología. Esa “obsesión” por lo tradicional nos habita. Los prejuicios son nuestras mayores limitaciones.


El Coaching era impensado a mis 18 años. Por mi (que ni siquiera lo conocía) y para mi familia ni hablar. Tomé este camino ya casada (sin hijos) y mi abuela (que hoy tiene 94 años) se ofendía cuando viajaba a Chile (me formé en una escuela que se llama Newfield Network y su sede está en Santiago) porque dejaba a “mi marido solo”. ¿Otro mandato más? 🙂

Tomar la decisión de alinear nuestra vida con quienes somos, con lo que queremos dar y con lo que es verdaderamente importante para nosotros, puede tener algunos “costos” de implementación. Nada que no pueda afrontarse. Mi abuela y yo nos reímos mucho recordando sus desplantes 🙂

Desarrollarme en el Coaching llena mi vida de sentido, de significado y trascendencia. No puedo (ni quiero) imaginarme haciendo otra cosa. Este descubrimiento fue poder unir mis talentos (lo que me surge naturalmente: individualizar a las personas, percibir rápidamente quien “están siendo”, qué les inquieta y que los limita), con lo que creo uno de los “problemas” más dolorosos que tiene la humanidad: la falta de sentido, de perspectiva, este sentirnos esclavos (o anestesiados) de la vida que tenemos. Todo lo que me pasaba a mi. No saber que sostiene mis decisiones (o descubrir que lo hace el “deber ser”) sin darme cuenta de que podía elegir otra cosa.

De esto surge lo que implica un propósito: tiene mucho que ver con lo que me gusta hacer, soy bueno haciéndolo y a través de él voy a hacerme cargo de una inquietud de la humanidad que me duele de manera especial.

Ejemplos: A la Madre Teresa la miseria le dolía de manera especial. A Favaloro el corazón lo inquietaba de una manera especial. A Gandhi la falta de libertad le dolía de una manera especial, a Mandela el racismo lo entristecía de una manera muy singular y a Juan Carr crear un mundo solidario y al servicio lo inquieta de una manera especial.  ¿Me explico?

El propósito integra lo que amo hacer con lo que más me duele o lo que amo hacer con crear en el mundo algo que me parece especialmente valioso.

Descubrir el “para que” es, a mi juicio, lo mejor que podemos hacer por nosotros y por la humanidad. Es lo que le otorga el sentido a todos los esfuerzos.

¿Te animas a empezar a clarificar el tuyo? Te regalo dos ejercicios poderosos. Es importante que no quieras hacerlo de un tirón (Me tomo 5 minutos declaro un propósito, así no funciona). La idea es que empieces a observarte. ¿Que disfrutas? ¿Con que cosas fluis? ¿Que mundo es el que más te duele? ¿Que es lo quisieras ver en el mundo? Si no te apresuras, si escuchas atentamente, vas a conectar con más certeza y fidelidad…

Avancemos. Desafío #1

1) Enumera tus 10 cualidades principales (ejemplo: Soy incondicional, soy entusiasta, creativo, empático, sensible, etc)
2) Enumera formas en las que te guste expresar esas cualidades (ejemplo: Me gusta interactuar con otros, escribir, pintar, amo inspirar, acompañar, desafiar a otros)
3) Si el mundo fuese perfecto: ¿Como sería? ¿Que es lo que ya no habría? ¿Como nos relacionamos entre nosotros? ¿Como se vive en ese mundo? (ejemplo: “En el mundo perfecto nos sabemos valiosos y únicos, vivimos de nuestros talentos y estamos conectados con nuestro lado más abundante,  encontramos el sentido de nuestra vida y ese significado es prioridad)
4) De las cualidades del punto uno elige las 2 o 3 que más fielmente acompañen tu forma de expresarte. Las que más disfrutas.
5) Uní los puntos 2,3 y 4 en una única idea para que veas como te suena y si te hace sentido. Podes rehacer el ejercicio todas las veces que necesites. Hasta que tu declaración sea totalmente fiel a tu mejor expresión.

Del ejemplo quedaría: “Mi propósito es usar mi entusiasmo y mi empatía para inspirar y desafiar a otros a reconocerse valiosos, acompañarlos a vivir en sus pasiones y generar para sí un mundo de experiencias llenas de sentido y significado”  ¡Guau! Se parece mucho a la mía, ¿Porqué será? 🙂

6) Tenerlo siempre a mano para reconectarte cada vez que lo sientas necesario (y especialmente cuando estés indeciso sobre qué hacer)

Desafío #2

Acá va. Para variar se trata de hacerte preguntas. Esta opción la recomiendo especialmente a aquellos que no sienten un dolor específico por el mundo (o que aún no lo tengan consciente). Nuestro propósito puede referirse directamente a la necesidad de expresar algo. Imagino heladeros felices con niños sonrientes o gastronómicos disfrutando de generar contextos gourmet para que las familias compartan un momento. Actores felices de ser todos los días un personaje nuevo. ¿Me explico? El aporte de un propósito puede hacerse cargo de un dolor o puede ser parte de crear el “mundo de ensueño”.

1) ¿Que te gusta hacer?
2) ¿En que tipo de ambiente te gusta estar?
3) ¿Qué gente te gusta tener a tu alrededor?
4) ¿Que te emociona, entusiasma, te estimula?
5) ¿A que te dedicarías si te ganas la lotería millonaria?
6) ¿En que tarea sos especialmente bueno? ¿Haciendo que cosas el tiempo desaparece?
7) ¿Por cuales haceres quienes te rodean te reconocen? (y que para vos es super fácil)
8) ¿Qué podes solucionarles a otros con esas cosas que te gustan? Puede tratarse de las más variadas ofertas: entretenar, sanar, alimentar, divertir, inspirar, etc, etc
9) Escribe una declaración que incluya tu singularidad y tu aporte en una única frase
10) Enumera algunas ideas para incorporarlo a tu hacer diario.

Quiero agradecerte especialmente que estés acá. Leyendo mis ideas. Cada palabra es la expresión de mi propósito y esto tiene para mi un valor incalculable.

Este material fue parte de lo que compartí con mis suscriptores hace unos días. No todo el material lo convierto en post. Si queres tener acceso a todo el contenido gratuito no dejes de suscribirte a mi web!

Te abrazo fuerte

Gabrielle

En Experimentarnos creemos que la satisfacción, el disfrute y hacer lo que nos apasiona es el alimento perfecto para el alma. Que el tiempo es lo único que no se recupera y que nutrirnos siendo quienes somos es nuestra misión en la vida. También creemos que habitar y desarrollar esa felicidad es el mayor aporte que podemos hacerle al mundo. Reencontramos a las personas con su sentido y su efectividad a través de Conversaciones de Coaching individuales  y de nuestros Programas. Nuestro objetivo es desplegar tu mejor expresión.