Tenemos tendencia a creer que el lenguaje sólo sirve para describir la realidad en la que vivimos. Pensamos que los acontecimientos, hechos y el devenir de la vida está ahí afuera y nosotros usamos la palabra para expresar lo que vemos. Y esta es una verdad incompleta.

Además del uso descriptivo habitual, con las palabras estamos constantemente creando realidad (seamos conscientes o no de este poder)

El lenguaje tiene un papel protagónico para cambiar el giro de los acontecimientos, modificar el devenir, y como para hacer que las cosas (que quiero) pasen. Así como un buen uso de este dominio (constitutivo de nuestro ser) también es una herramienta fundamental en nuestras vidas y el diseño de nuestro futuro.

Por ejemplo, cuando le digo “SI” a algo. Estoy creando una realidad para ese algo. Cuando me decidí a fundar Experimentarnos®, diciéndole SI a mi sueño de tener una espacio propio para  acompañar a otros, ese acto lingüístico tan simple le abrió una puerta a mis talentos para expresarse.

Otro ejemplo podría ser como cambia el normal desenvolvimiento de una situación cuando usamos la palabra “NO”. Si después de 3 años de noviazgo nos proponen casamiento (como a una de mis clientas de la semana pasada) y decimos que no, comienza otra historia en la vida de quienes eran novios.

El “NO SÉ” es otras de las declaraciones que nos abre a un nuevo mundo. A través de ella nos predisponemos a aprender y a mirar con los ojos inocentes del no saber. Esa mirada que puede ser un puente a la transformación que el aprendizaje genera. Sin esta declaración no existe la posibilidad.

Otras palabras muy habituales que construyen nuestra realidad y la colorean de experiencias significativas son:

GRACIAS, PERDÓN y TE AMO.

El GRACIAS puede enriquecer nuestras experiencias en por lo menos dos sentidos: cuando le agradezco a alguien construyo la relación (basta con pensar lo que sentimos cuando hicimos algo por alguien y éste no nos agradeció). La ausencia de ese reconocimiento puede corroer nuestros vínculos. Y el otro sentido muy valioso que puede darnos es cuando a través de un “gracias a la vida” nos conectamos con los bendecidos que estamos. Con lo generosa que es la existencia con nosotros. Observando todo lo que tenemos para agradecer hacemos foco en lo que tenemos y no en lo que nos falta (¡Te animo a que pruebes!).

Cuando usamos la palabra “PERDÓN” también enriquecemos nuestras experiencias. Con esta podemos remendar errores (reconocer que nos equivocamos) y “reiniciar” relaciones o perdonarnos a nosotros mismos y volver a la paz de quien no tiene cuentas pendientes. El perdón nos reconcilia con nosotros, con los otros y con la vida. Una hermosa nueva realidad es bienvenida con su uso genuino.

La última declaración que mencionaré en este post, como ejemplo del poder del lenguaje, es la DECLARACIÓN DE AMOR. ¿Te acuerdas de la película  “El secreto de sus Ojos”? Cuando Soledad Villamil (no me acuerdo el nombre del personaje) se está por subir al tren y se despide de Ricardo Darín? Si en ese saludo hubiesen existido las palabras “te amo” otra hubiera sido la historia. Probablemente podrían haber comenzado una vida juntos en ese instante.

También te invito a que pienses en tu propia vida: ¿te da lo mismo que te digan o no que te aman? Así es como hablar de amor mueve el curso de los acontecimientos y abre las puertas a nuevos mundos para los protagonistas.

El buen uso de estas declaraciones (y muchas herramientas lingüísticas más!)

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Webinar “El Lenguaje crea realidad”