Hace unos días vi en una entrevista televisiva a Carlitos Tevez, un jugador de fútbol argentino muy reconocido de orígenes muy humildes. A los pocos minutos de haber comenzado a hablar mencionó, supongo que sin saber que la ciencia lo avala, que la satisfacción de conseguir éxitos (en su caso campeonatos y contratos millonarios) duran muy poco. Dijo algo como “esa noche en los festejos con el equipo, al día siguiente en el festejo con la familia y listo”. Y eso implica que si basamos nuestra felicidad sólo en los resultados que obtenemos nos sentiremos plenos sólo algunos pequeños momentos en toda nuestra vida. La “cimas” aparecen de tiempo “subiendo”

 

Si observas la lógica de tu actuar (que también fue mía hasta que decidí emprender una camino de plenitud más consciente) pasas mucho tiempo sintiendo que la felicidad está allá lejos. Cuando cumpla tal objetivo: un ascenso laboral, ganar más dinero, salir campeón, conformar una pareja o tener un hijo. Estamos en este mecanismo de creer que en este momento nos falta algo que cuando lo consigamos voy a sentirme todo lo bien que no me siento ahora. Y aún conociendo el concepto, la idea, de que la felicidad no está en el afuera seguimos comportándonos y experimentando desde ahí.

 

Hace unos años que se viene estudiando la felicidad. Con el rigor científico de lo empírico. Miles de casos observados por diferentes especialistas y los resultados contradicen estas forma de pensar y hacer que sostenemos.

 

¿En qué lógica estamos? Si hago lo suficiente para lograr tal objetivo seré feliz (o más feliz) o por lo menos ya no me sentiré tan mal.

¿Qué comprobó la ciencia? No solo que esto no es cierto (mejor dicho es cierto por un rato) sino que además  la fórmula que impera es la inversa. Si soy feliz seré capaz de hacer (aprender, producir) más y en menos tiempo. Es decir: Ser feliz aumenta la productividad. Ser feliz me da ventajas extras a la felicidad en si 🙂

 

Resulta que ser felices también nos conviene desde el mundo de la materia. Ya no necesito excusas para postergar la satisfacción sino que si puedo sentirme bien ahora aumento mi capacidad de conseguir eso que que estoy queriendo. ¡Que suertudos somos! (y que sabio nuestro sistema emocional)

 

Estas mismas investigaciones desarrollan estrategias que nos conectan con la felicidad a todos los seres humanos (somos distintos e iguales simultáneamente) y grabé este  video del post para contarte de ellas.

Tu trabajo será identificar cuáles son las más afines a quien estás siendo y empezar a integrarlas en tu vida. El autoconocimiento es siempre tan relevante 🙂

 

¿Otra buena noticia? Es suficiente con que inviertas pocos minutos diarios. 

Tengo invitaciones para hacer

Vamos con la primera. Mi programa EXPERIENCIA 40 DÍAS tiene un pilar completo dedicado a esto de tener una vida más plena.Invertir en experiencias (mucho más que en objetos) es un gran secreto para hacer de la vida un espacio de aprendizaje y desafío constante. Que sean 40 días garantiza que una vez terminado tendrás el hábito instalado (se habrán creado las sinapsis neuronales que lo sostienen) de esas pequeñas cosas que de verdad te hacen feliz. Y este es sólo uno de los tres ejes del curso. Para conocer el programa completo podes ingresar ACÁ y si queres inscribirte (apurate que quedan pocos días!) podés hacerlo ACÁ Inicia el 11 de noviembre 🙂

Por otro lado y en igual sentido anoche compartimos una clase en vivo con el desarrollo de estas estrategias. Te dejo el video para que la disfrutas, la exprimas y te potencies

Te mando un abrazo fuerte y como siempre estoy a tu disposición,

 

Gabrielle