Venimos hablando de la importancia del “estar siendo” en los resultados que obtenemos, en las consecuencias que experimentamos.

El observador que constituimos está conformado por la intersección de tres dominios: Cuerpo, emocionalidad y lenguaje. Esta trinidad  nos otorga una coherencia que es quien experimenta la vida. Obtenemos lo que damos en esta conjunción simplemente porque son estos elementos combinados quienes forman mi percepción de mí mismo y del mundo que habito.

Entiendo que pueda sonar medio nuevo esto que escribo por eso mi invitación es a que experimentes, pruebes, te atrevas a introducir nuevas distinciones que te abran posibilidades, que te muevan de la caja. Y expandir tu posibilidad de elegir.

Cuando hablamos del lenguaje como dominio del observador estamos diciendo que en función a mis habilidades conversacionales tantas más posibilidades de crear nuevas realidades para mi tendré. Hablar es actuar porque cuando lo hacemos diseñamos futuro.

Lo hacemos conscientemente o no. Da igual. Nuestro lenguaje está creando siempre para nosotros.

En el post de ¿Cómo tener conversaciones incómodas? los invité a probar como avanzar en puntos desafiantes para el observador que somos y que hacerlo nos permite crecer en confianza e intimidad con el otro.

Distinguir, separar, hacer conscientes ideas que no tengo a mano en este momento amplía nuestro universo. Eso logra el aprendizaje en nosotros. Aprender es ponernos nuevas alas.

Y si de habilidades para conversar se trata, el cómo me comunico conmigo, lo que me digo, el tono en que lo hago, puede hacer una gran diferencia.

Las conversaciones privadas (que son las que mantenemos con nosotros mismos) pueden ser exigentes, críticas y agobiantes.

Rara vez, nuestro “lorito” interior nos está felicitando o apoyando.

Suele alimentar miedos, dudas y hacer reproches. Así y todo si la entendemos como lo que es, una herramienta muy poderosa (pero muuy poderosa) puede actuar de puente entre el desarrollo de nuestros talentos y los objetivos que queremos alcanzar. Puede transformarse en fuente de motivación y empuje.

Conversar con nosotros mismos sanamente es una habilidad a desarrollar como cualquier otra.

Para que comiences a transformar tu crítico interno en un entrenador cree la guía “Conversaciones privadas para potenciarnos”.

Si estás listo, no pierdas tiempo, podes descargarla desde acá en el enlace de abajo, te invito a que me dejes tu nombre y email y te envío la guía.

Gabrielle

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